Es común ver en el cine road movies. Porque la vida es un viaje y el cine es contar historias (casi siempre) con metáforas, que mejor manera que tratar de recorrer la vida de una persona a través de un viaje. Me gustaría poner de ejemplo, para demostrar que este tipo de cine es universal, dos películas totalmente diferentes en cuanto a estilo, tiempo y lugar. Fresas salvajes (1957) de Igmar Bergman y Andrei Rublev (1967) de Tarkovsky.
Entre estas dos películas tuvo lugar la gran Ola que removió todo el cine, primero el europeo, hasta influir en el resto del mundo. Estas olas trajeron una nueva manera de hacer cine. Nueva y diferente, eso sí, en cada país, según sus propias caracteristicas. Aspecto que todavía no ha cambiado en Europa, que es nuestro caso, ya que existe un amor maternal y protector de los cineastas y gobiernos por el cine de su país. Esta es la razón por la que tengan tan poca relevancia las películas de un país en otro vecino. Queremos unirnos pero sin revolvernos. La única solución: las coproducciones entre varios países que enriquecen culturalmente las películas y tienen muchas más posibilidades de triunfar en taquilla. Porque no hay que olvidar, y a más de uno hay que recordar, que el cine está hecho para ser visto y que el arte no tiene por vocación ser minoritario.
El sábado saldrá en el blog las mejores críticas de las películas que veáis. Tuitea con #tucritica
— Filling the gaps (@FTGaps) 6 de febrero de 2013
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