El western fue el género que sirvió para configurar la propia leyenda de Estados Unidos, que a diferencia de Europa era una nación recién nacida. En el western clásico siempre hay un personaje que resalta por su valentía o por su determinación a la hora de hacer frente a un desafío. Ringo, un forajido que busca vengar a su familia tras ser asesinada, un renegado social, es el héroe que se atreve a dar lecciones de educación a otros de mayor estatus social, y lo hace de la mano de otra renegada social, una prostituta que quiere ser madre.
Un médico borracho (Boone), una prostituta (Dallas), el sheriff del pueblo (Curly), un jugador profesional (Hatfield), un viajante de whisky (Peacok), un banquero (Gatewood) y una mujer en busca de su marido desaparecido en combate (la señora Mallory) coinciden en una misma diligencia conducida por el miedoso conductor Buck. Su travesía se ve violentada por el miedo a encontrarse con los apaches. Salvo este inconveniente en el camino ningún elemento parece que pueda cambiar sus vidas. Va a ser Ringo Kid el detonante de la “bomba social” que viaja en la diligencia.
