En el año 1997 Michael Haneke estrenó uno de sus filmes más conocidos Funny Games (que diez años reharía en el mismo en Hollywood copiándose plano por plano). Con esta película dejaría claro al público su interés en retratar la violencia. A lo largo de su carrera con La pianista (2001) o Escondido (2005) se reafimaría en esta tendencia. Sin embargo, sería injusto de hablar de sus películas como apología de la violencia o de ensañamiento con los personajes que pueblan su universo creativo. De este problema ya hemos hablado a raíz de Reservoir dogs.El sábado saldrá en el blog las mejores críticas de las películas que veáis. Tuitea con #tucritica
— Filling the gaps (@FTGaps) 6 de febrero de 2013
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ENTREVISTA con Michael Haneke. Funny Games
En el año 1997 Michael Haneke estrenó uno de sus filmes más conocidos Funny Games (que diez años reharía en el mismo en Hollywood copiándose plano por plano). Con esta película dejaría claro al público su interés en retratar la violencia. A lo largo de su carrera con La pianista (2001) o Escondido (2005) se reafimaría en esta tendencia. Sin embargo, sería injusto de hablar de sus películas como apología de la violencia o de ensañamiento con los personajes que pueblan su universo creativo. De este problema ya hemos hablado a raíz de Reservoir dogs.21 de septiembre. RECOMENDADOS: Mátalos suavemente y Martes después de Navidad
No es palabrería que sea el personaje que interpreta Brad Pitt, asesino a sueldo encargado de restablecer la justicia, el que diga “en América vas por libre”. Killing them softly (Mátalos suavemente) es, como buena película de cine negro moderno, una apuesta por hacer buenos retratos de sus personajes interpretados por grandes actores. Todo ello captado por el director de fotografía Grig Fraser en una atmósfera de suciedad y violencia. Lo cierto es que si por algo se caracterizan los filmes de su director Andrew Dominik es por la violencia. La actual reconstrucción del cine negro hacia una vertiente más descarnada con una mirada desconfiada a la bondad del hombre está presente en la película. La violencia no es solo física sino Dominick apuesta por una puesta en escena de largas conversaciones perfectas para dirigir a sus actores por derroteros sin una salida moral. Por cierto, un reparto excepcional con Brad Pitt, Richard Jenkins, Ray Liotta, Sam Sephard.
CASO: ¿Dónde está la convicción de un hombre bueno?
Dije que continuaría hablando de En un mundo mejor de Susanne Bier. He tardado un poco porque quería ponerla en relación con otra gran película. Pese a que les distancie casi 50 años tiene algún punto en común: la concepción de la justicia y de la rectitud ética. En To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor), Atticus Finch se convirtió en el prototipo de hombre bueno (una persona serena e incondicional a su conciencia).
Me parece que el personaje de Anton de En un mundo mejor podría ser una reminiscencia de Atticus. Ambos tienen que hacer frente a las bajezas que les infligen otros que solo entienden la comunicación en clave de violencia y de desprecio. Como cada película es hija del tiempo en que se estrenó es diferente el enfoque que se da de la reacción ante el desprecio. Atticus y Anton saben que responder con la misma moneda a sus adversarios no es la solución. Sin embargo las motivaciones de uno y de otro son distintas.
CASO: Señora Violencia, deme usted sus razones
La primera vez que ví Pulp Fiction (1994) de Quentin Tarantino tardé una semana en terminarla. No porque no me gustase o me aburriese sino porque no tenía las dos horas y pico necesarias para verla. Hace unos días tuve la ocasión de volver a ver por segunda vez (y de un tirón) la primera película de Tarantino.
Si en el caso de Pulp fiction la violencia del film llegaba a tener algún sentido por su tono grotesco, en Reservoir dogs (1992) la violencia carece de sentido. Es gratuita; un despliegue de sangre y crudeza para el disfrute. La violencia como protagonista. Un paréntesis: en la fotografía de la película priman los colores blanco (el edificio) y negro (los personajes), y rojo para que resalte la sangre. Fin del paréntesis. Violencia para el disfrute, una violencia estética. ¿Pero realmente todo debe ser sujeto de representación en el cine? O más bien, ¿Si se elige representar un tema en el cine se debe tener algún tipo de ética o respeto?, ¿o todo vale ya que estamos trabajando en el campo de la ficción? Hay quien escusa a Tarantino de su estilo grotesco, insultante y degradante (no todo es así en su cine porque la forma de enfocar la maternidad en Kill Bill es fantástica) porque es Tarantino que tiene un estilo tarantaniano. En fin, que dicen que Tarantino es un artista y que por ello está por encima del bien y del mal.
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