CASO #38 Realismo en construcción. La lista de Schindler VS 4 Meses, 3 Semanas, 2 Días


A primera vista Steven Spielberg y Cristian Mungiu no tendrían nada en común. Spielberg se mueve más en el terreno del sentimiento y Mungiu en el lado más frío de la vida. Pero si cogemos La lista de Schindler de Spielberg y 4 meses, 3 semanas, 2 días de Mungiu guardan cierta relación. En las dos ocasiones ambos quieren hacer una película lo más realista. En un caso se cuenta cómo Oskar Schidler logró salvar la vida a cientos de judíos durante la 2ª Guerra Mundial, en el otro como Otilia ayuda a su amiga Gabita a abortar en la Rumanía de los últimos años de la URSS. En ambos casos un drama en torno a la muerte y al poder de la solidaridad filmado con una especial atención a la ambientación y al realismo de las situaciones y de los hechos que acaecen.

Sin embargo, son dos películas, a la vez, completamente diferentes. Spielberg demuestra su capacidad para organizar un descumunal despliegue de medios técnicos con una puesta en escena descarnada. Parece querer ser transparente y mostrarnos lo que hubiese ocurrido a aquellas personas, pero - ¡ay!- no es sincero en la manera de hacerlo. Se desplaza a las localizaciones reales (Polonia, Auschwitz o Jerusalén) para rodar, pero es falso en la construcción de sus personajes, que es lo más importante en un contador de historias como Spielberg. Hace un universo de ficción cerrado, en donde todo encaja absolutamente bien pero comete el error de asfixiar la historia con tal de tenerlo ordenarlo todo. Por ejemplo, es implanteable que los judios en el campo de concentración no sufran ni una sola crisis emocional, ni que el judío Stern, encargado de las cuentas de Schindler, decaiga en su en ni una sola ocasión.

7 retratos de la realidad: De Origen a 4 meses, 3 semanas, 2 días

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4 meses, 3 semanas, 2 días

Dejo caer esta pequeña bomba: ¿Qué es retratar la realidad?

El cine, a diferencia de la literatura, trabaja con las cosas materiales que tenemos para construirse. No vasta con que el director, el guionista o el productor tenga una buena idea; hay que darle forma y construirla. Pero hay muchas maneras de enfocar el combate entre la cámara y la realidad.
  1. El cine es contar una historias. El cine es una evolución de la literatura y por tanto existe todo un despliegue de géneros a los que atenerse para crear historias con sus reglas, modelos, estándares...
  2. La realidad es una anécdota: que le den dos duros a la realidad. Yo cuento mi historia y me da lo mismo ambientarla en la Edad Media o en el futuro. Por ejemplo, War horse (Steven Spielberg, 2011) se centra en la amistad. En su caso, mientras que el escenario en el que transcurra tenga un halo de romanticismo pasteloso y de tragedia, podría desarrollarse en el jardín de mi casa y tener de protagonista a un perro en lugar de a un caballo.
  3. La realidad se construye, ya sea con escenarios o con CGI (imágenes generadas por ordenador como en el caso de Origen  de Cristopher Nolan). Crear mundos fantásticos o de ciencia ficción, películas históricas...

¿Wes Anderson? ¿Monrise kingdoom?


Este viernes 15 de junio se estrena Moonrise Kingdom, la última película de Wes Anderson y presentada en el Festival de Cannes. Sus películas son cuentos visuales. La propia planificación de las escenas, con largos trávellings horizontales y encuadres medidos con regla, parecen estar servidas de una manera infantil; todo tiene un aire de superficialidad en sus historias. Sin embargo, siempre trata temas universales como la relación entre padres e hijos o la aventura mostrados de una manera única.

En su última película nos cuenta cómo dos niños de los años 60 tras enamorarse en un campamento de Boy Scouts se fugan para casarse. Bruce Willis, Eduard Norton, Bill Murray, Frances McDormand, Tilda Swinton y Jason Schwarzman son los actores que aparecen en esta película pero no esperemos verlos interpretando sus papeles más conocidos pues en el cine de Anderson todo tiene un aire de teatralidad y fantasía.

Aquí os dejo una recopilación de imágenes para que os hagáis una idea del universon Anderson. También el trailer de Moonrise kingdom.

Esa cosa rara llamada cine: hacer comedias no es gracioso

Johnny Depp "es" Barnabas Collins

Esta entrada es una continuación de lo que dije en ¡Mirar al pajarillo!

El cine es una maravilla. Incluso en sus películas malas. En esas en las que sabemos perfectamente que se han hecho porque las productoras tienen que cumplir su cupo de películas anuales o en aquellas hechas por directores que tuvieron sus genialidades pero que ahora están de capa caída como Tim Burton. ¿Por qué digo que ese tipo de cine de "mala calidad" es incluso una maravilla? Porque es toda una proeza lograr hacer sentir en el espectador una sensación de realidad. ¿Sensación de realidad? Pero si la mayoría de las películas se hacen siguiendo unos cánones, unas técnicas, que los productores, directores y guionistas en su mayoría conocen y saben utilizarlas para lograr un efecto. Es esta una de las maravillas del cine y uno de sus grandes lastres.

¿Acaso no vamos a ver Los Vengadores sabiendo que no van a inventar nada nuevo, que solo van a aplicar la fórmula (pero bien aplicada)? Y con la ventaja de que casi todos los personajes han sido trabajados en otras películas. Y si por un casual el público no los conoce, por supuesto que ha visto a los actores en otros trabajos. Ante todo en este tipo de producciones es fundamental que el público no se sienta extraño ante lo que va a ver: no vaya a molestarse a su majestad el público. Más mágico y extraordinario resulta que veamos a Jeremy Renner, primero, como desactivador de bombas en En tierra hostil, y ahora, de sustituto de Ethan Hunt en Misión Imposible: Protocolo fantásma, más adelante de Ojo de Alcón en Los Vengadores y nada más y nada menos que de nuevo chico Bourne en la próxima cuarta entrega. No. Por su puesto que el cine no puede hacer realidad. Tan solo un trasunto de ella. ¿Y entonces por qué vamos al cine a vivir experiencias que nos gustaría ver cumplidas en nuestras vidas: una comedia, un drama sobre la crisis económica o una tierna o trágica historia de amor? Sabemos que los contadores de esas historias han establecido todos los elementos, todas sus artimañas de cara a una estrategia que con suerte funcione y el espectador, en la oscuridad de una sala o en la pantalla de su ordenador, con gente hablando a su alrededor e importunando, SIENTA un algo, un no-se-qué que haga que se le escape una sonrisa, una lágrima, se le ericen los pelos, tenga un escalofrío o pegue un bote en su asiento vertiendo su Coca-Cola de 2,50€.

CASO #37 Juno y el optimismo ácido de Diablo Cody

I don’t see what anyone can see 
In anyone else. But you” 

Yo acabé con un nudo en el estómago. Y es que Juno es una comedia fantásticamente trágica, pero muy optimista. Muy moderna y de la que espero que vengan otras más. Con solo la música, la película es realmente conmovedora e inteligente. Ellen Page hace una interpretación que hace envidiar a cualquier actriz experimentada: logra una actuación sincera (si se puede hablar así de las actuaciones). Page carga con el personaje de Juno y todo lo que este lleva consigo, si se puede hablar así de su papel de una chica de 16 que se queda embarazada de un amigo en el instituto. El personaje de Ellen Page sería la Jody Foster de Taxi Driver o el Antonine Doinel de Los 400 golpes.

Dirigida por Jason Reitman, Juno tiene mucho del estilo de Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton, Valerie Faris), estrenada dos años atrás y premiada en el festival de cine independiente de Sundance. Recibió el premio a Mejor Guion original en los Oscar y en los BAFTA del año 2007 y otra decena de premios sobre todo para la actriz protagonista (ahora conocida más por Origen).

FESTIVAL DE CANNES: Retrospectiva y premios (2008-2006)


Continuamos con la historia de las películas del Festival de Cannes. El primer cartel que aparece corresponde al año 2006. Es un homenaje a Deseando amar (In the mood for love) de Wong Kar Wai, una película magistral del año 2000. En aquel año se celebraba la 59ª edición del festival teniendo de ganadara El viento que agita la cebada. El cartel de la 60ª edición del festival tuvo de protagonista a varios artistas que saltaron delante del fotógrafo Philippe Halsman. Entre ellos se encuentran Pedro Almodovar, Juliette Binoche, Jane Campion, Penélope Cruz, Gérard Depardieu o Samuel L. Jackson. Por último el cartel de la 61ª edición está basado en un fotograma de una de las películas de David Lynch.



AÑO 2008 - 61ª EDICIÓN DEL FESTIVAL

La clase (Entre le murs). Este Festival tiene una especial predilección por películas que aborden temas de actualidad. La educación fue el tema premiado con la Palma de Oro de ese año. El francés Laurent Cantet escribe y dirige esta película que hace una radiografía del panorama francés en la enseñanza. Con el eje central en una clase de un instituto y con un estilo que se diluye entre la ficción y el documental, Cantet nos regala un film crudo en donde la fuerza que reside en unas interpretaciónes austeras pero muy convincentes y en el aplomo del retrato de la realidad francesa (que se puede estrapolar a Europa en general). Nada queda fuera de la mirada de Laurent Cantent en esta película que hay que ver.

FESTIVAL DE CANNES: Retrospectiva y premios (2011-2009)


Si en la anterior entrada hablamos de los directores de Cannes de esta temporada toca hoy hablar de la historia del Festival: quienes fueron las películas ganadoras de los últimos 12 años. Muchos de los títulos sonarán. Ahí está la fantástica El árbol de la vida, El pianista, Bailar en la oscuridad o El viento que agita la cebada son títulos conocidos. Siempre pasar por un festival de cine supone un gran impulso publicitario para cualquier película, crea lazos con futuras distribuidoras y gana el beneplácito de la crítica y de un futuro posible público cuando la película salga a la cartelera. Son filmes arriesgados que, por su calidad cinematográfica y el respeto que genera el hombre que hay tras ella, logran la tan ansiada Palma de Oro, el máximo galardón que otorga el jurado del Festival de Cannes.

CANNES 2012: ¿El Festival que crea a sus autores?


El año pasado seguí más de cerca este festival anual en el que se congrega el cine de autor ¿de Europa?, donde se refugian algunos cineastas independientes de las salas de cine y donde otros buscan una salida a sus películas y a sus carreras como cineastas. Este año sin embargo lo he pensado mejor y dejaré que el día 27 den el veredicto final y anuncian la ganadora. Ya habrá tiempo de ver las películas (las que lleguen a la cartelera y a tu ciudad, claro). Aún así, lo que sí resulta de interés es todo lo que rodea al Festival: ¿de qué países son las películas a competición? y ¿qué directores compiten?

¡Mirar al pajarillo! Reglas no escritas sobre la mirada a cámara

Es interesante ver cómo pocos años después de la aparición de las primeras 'mayors' de Hollywood allá por la primera década del siglo XX se estableció una regla no escrita según la cual los actores no podrían mirar a cámara.

La principal razón de esta medida es, y sigue siendo, no romper la magia de la cuarta pared que separa a los actores del público. Tiene todo el sentido del mundo. El público mira lo que les ocurre a los personajes. E incluso se identifica con lo que les ocurre, expectantes a ver cómo se desarrolla la trama: estamos solo los actores y yo (no nosotros: el cine es una experiencia personal) como espectador. Nada puede romper ese fino hilo que nos une. Y MUCHO MENOS UNA MIRADA A CÁMARA dirían los productores de las Mayors. Vamos, que si hiciésemos lo que hacemos en el cine, es decir, estar atentos a los aconteceres más íntimos de la vida de una persona, así sin más, como unos cotillas, más de un guantazo nos costaría.

CABEZONES DE MAYO: Koreeda, Moretti, Rohmer y Frank Marshall

Los Cabezones del blog de este mes de mayo son Frank Marshall, Éric Rohmer, Hirokazu Koreeda y Nanni Moretti. Tres de ellos están en activo haciendo cine cada uno con una mirada distinta. Tan solo Éric Rohmer dejó de hacer cine tras su muerte en el 2010. Vamos ha hacer un repaso de cada uno de ellos:

FRANK MARSHALL es uno de los productores de Hollywood que más han influido en las últimas décadas. Puede que no os suene nada el nombre pero hace posible que se sostenga el cine tal y como lo entendemos hasta ahora. Ha trabajado con Steven Spielberg en la saga de Indiana Jones y según se ha confirmado tiene en mente producir la quinta entrega (aún sin fecha concretada). Si ya Spielberg tiene suficientes ideas como para no poder dirigirlas todas (por ejemplo Los Goonies o Gremlins) Marshall siempre estuvo allí. Quizá no consiguió la misma fama pero sí se embolsó el suficiente dinero. También ha trabajado junto a Robert Zemeckis en la saga de Regreso al futuro en la década de los 80. Más recientemente ha producido la mundialmente conocida saga Bourne de los años 2000. Junto a M. Night Shyamalan ha hecho El sexto sentido, Señales o Airbender, el último guerrero. Fuera de las tierras americanas ha traido a occidente parte de los trabajos de Hayao Miyazaki más recientes como Ponyo en el acantilado o Arrietty y el mundo de los diminutos.

CASO #36 Los paraguas de Cherburgo.Un juego de emociones

El cine desde que nació fue motion pictures. Y pocos años después bien pudo llamarse emotion pictures. Desde la primera historia de amor el cine no ha hecho más que sacarle partido a contar historias con los temas fundamentales de la vida entre los que está el amor.

Paraguas sobre Cherburgo (Jacques Demy, 1964) además de ser una historia de amor desgarradora es un musical particular (lo podéis ver en el vídeo de abajo). Incluso todo el diálogo es cantado. Sin embargo, no estamos delante de una película de números musicales sino de diálogo cantado por lo que la película está contada sin números musicales. Claramente si no son de tu agrado los musicales será más difícil que disfrutes de la película.

Una chica vendedora de paraguas Geneviève tiene que separarse de su prometido Guy cuando es llamado al servicio militar. Sola, tendrá que hacer frente a una decisión que pondrá en peligro su relación. Esta es la sinopsis de IMDb: una historia universal decenas de veces contada a lo largo de la historia pero con la que Jacques Demy logra jugar con las emociones de los espectadores. Como  la lluvia que cae incansablemente durante la película así va el director aumentando el dolor en los dos enamorados.

CASO #35 La Pasión de Mel Gibson en 4 puntos. El drama de un silencio

A Pedro: ¿No te he visto yo en compañía del galileo?
Pedro: Juro que no he visto a ese hombre.
No le he visto en mi vida. 

Hace una semana se celebró el viernes santo dentro de la Semana Santa y como es común en la TV pusieron películas de romanos (?) y también de la vida de Jesús. Me gustaría hablar de La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004). Dentro de la basta filmografía que abarca la historia de Jesús quizá sea esta la que más acento pone en el realismo y a la vez dramatismo en lo que sucedió. En su momento la película supuso una gran polémica ya fuese por la figura de Gibson (actor, director y su propia personalidad en ocasiones un tanto combativa), por el propio tema y figura de la que trata, por el retrato violento de la Pasión o por hacerles la puñeta al sector judío de Hollywood. Sin embargo, como es bien sabido, en ocasiones cuantos más griten violentamente en tu contra más fácil es que te hagan publicidad gratuita. En EE.UU. se estrenó en 3043 pantallas y en España en 298 por lo que pese a no contar con el apoyo de la industria hollywoodiense en la que trabaja Gibson no le fue nada mal en taquilla ($611.899.420 con un presupuesto de $30.000). El cristianismo en esta ocasión fue rentable.

Al tener esta película muchos aspecto que comentar mejor es dividirlos en 4 puntos.

CASO #34 La aventura de Tintín. Divertimento sin disfrute.


                                                  Disfrutar: "Gozar los productos y utilidades de algo".
                                             Divertirse: "Recreo, pasatiempo, solaz" 

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio (Steven Spielberg, 2011) es una de esas películas que hay que verlas una vez. Pero sólo una vez. De lo contrario disfrutarás de la película pero sabiendo que no vas a descubrir nada nuevo. Disfrutarás de las espectaculares secuencias en el Karuboudjan, en la avioneta o en Bagghar. Podrás descubrir los homenajes a los comics de Hergé, el alucinante detalle de precisión con que están dibujados los personajes y el background de cada imagen. Lo único que no podrás disfrutar de nuevo es con la historia que en su primer visionado se agota. Tintín es entretenimiento pero demasiado de usar y tirar. Y no es bueno oponer la calidad con el entretenimiento. Ahí está la trilogía de El Señor de los Anillos, Matrix o la saga Bourne.

Spielberg tiene la ventaja de tener los personajes construidos y que el público quiere ver (tantos lo fueron a ver que la película recaudó cerca de 250 millones de dólares en todo el mundo) cómo los ha retratado en pantalla. Spielberg juega limpio aunando varias de las historias de Tintín y no cae en la simpleza que hubiera sido copiar las viñetas. Sin embargo, la aventura de Tintín, Haddock y Milou no tiene fuerza. El grueso del trabajo se quedó en las coreografías para las batallas y persecuciones y el guión se quedó en el escritorio. Spielberg hizo una película de forma pero no de contenido. Y lo intenta solucionar con una escena tras la persecución en Bagghar demasiado forzada con un capitán que le da lecciones a Tintín de la misma manera que lo hizo Tintín en el bote en medio del mar. Lo que ocurre es que con la información que nos han dado en el resto de la película, Haddock no ha podido evolucionar dramáticamente tan rápido como se le pide. Desde otro punto de vista podría verse una “tintinización” del Capitán Haddock. Y ya está, no hay más drama que surja del interior de los personajes.

CASO #33 La mirada de una búsqueda. París, Texas de Wim Wenders

Uno de los grandes logros del cine ha sido y es mostrar la realidad de una manera única. Hay cineastas implicados en que cada película suya sea una mirada personal sobre lo que es la vida a través de historias y otros que cuentan historias que podrían haberse escrito en un libro (por lo que no han aprovechado el lenguaje cinematográfico). A veces nos olvidamos de que el cine es algo más que contar historias o vivir aventuras. ¿Quien no recuerda la niebla que envuelve al protagonista de La vida es bella cuando se topa con una pila de cadáveres o la escena de El árbol de la vida cuando los padres reciben la noticia de la muerte de su hijo? Es cierto que ambas escenas forman parte de una historia, pero el contarlas a través de imágenes, sin ruido de palabras, el resultado es realmente diferente a plasmarlo en palabras. Cada herramienta tiene su utilidad,cada lenguaje tiene sus reglas. Se puede hacer una adaptación fideligna de un libro al cine y ser original y sorprender al espectador con nuevas situaciones más cinemátográficas.

Wim Wenders es un cineasta alemán que deja plasmada su delicada mirada en cada plano de sus películas, ya sea contándonos cómo es el día a día de los ángeles custodios en el Berlín de posguerra o usando el 3D como homenaje a la danza de Pina Bausch. No me cabe duda de que el mejor cine tiene que ser una obra personal aunque se cuenten historias que nada tengan de autobiográfico. Sin embargo, en este cine cada película es el resultado de una respuesta a los interrogantes personales del autor. Incluso en el cine más industrial es imposible hacer películas en serie. Cada proyecto requiere de un guión único con unos personajes únicos (más o menos perfilados o estereotipados) e interpretados por unos actores que encarnan esos personajes. Wenders hizo también una película titulada París, Texas (Alemania, Francia, Reino Unido (ya sabéis, una coproducción europea), 1984) en donde el misterio y los interrogantes sobre la vida de una persona están retratados en Travis: un hombre que busca la razón de su vida, por qué volver con su familia, por qué recuperar a su hijo y a su mujer después de vagar por el desierto en la frontera entre México y EE.UU.

CASO #32 La diligencia. Una "bomba social"

La diligencia (Stagecoach, 1939) es uno de los grandes westerns de John Ford junto a Centauros del desierto (The Searchers, 1956) y El hombre que mató a Liberty Balance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962).

El western fue el género que sirvió para configurar la propia leyenda de Estados Unidos, que a diferencia de Europa era una nación recién nacida. En el western clásico siempre hay un personaje que resalta por su valentía o por su determinación a la hora de hacer frente a un desafío. Ringo, un forajido que busca vengar a su familia tras ser asesinada, un renegado social, es el héroe que se atreve a dar lecciones de educación a otros de mayor estatus social, y lo hace de la mano de otra renegada social, una prostituta que quiere ser madre.

Un médico borracho (Boone), una prostituta (Dallas), el sheriff del pueblo (Curly), un jugador profesional (Hatfield), un viajante de whisky (Peacok), un banquero (Gatewood) y una mujer en busca de su marido desaparecido en combate (la señora Mallory) coinciden en una misma diligencia conducida por el miedoso conductor Buck. Su travesía se ve violentada por el miedo a encontrarse con los apaches. Salvo este inconveniente en el camino ningún elemento parece que pueda cambiar sus vidas. Va a ser Ringo Kid el detonante de la “bomba social” que viaja en la diligencia.

Los cortometrajes de los Oscar 2012. The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore entre otros


Todo el mundo se ha interesado en los premios de La Academia (todavía hay quienes piensan que no hay más Academias en el mundo), ha hablado de los ganadores, de The Artist, del cine mudo, de la incursión del cine francés (que goza de muy buena salud a demás del caso de The Artist) en Hollywood. Y como todo el mundo ya sabe de todas estas cosas no voy a decir más. Pero voy a hablar de unos premios que normalmente pasan desapercibidos: los Oscar a mejor cortometraje de animación.

Dimanche (Patrick Doyon), A morning Stroll (Grant Orchard), La Luna (Enrico Casarosa), Wild Life (Wendy Tilby, Amanda Forbis) y The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore (William Joyce, Brandon Oldenburg) fueron los candidatos al premio. Ganó el último y gracias a las redes sociales y a que tres de ellos se pueden ver online en YouTube se corrió la voz y bastante gente los pudo disfrutar.

ENTREVISTA. ¿Y ahora a dónde vamos? de Nadine Labaki

Yo no soy una política profesional, sino que hago política ingenua e inocente con mis películas a mi manera, un poco con la misma ingenuidad de los niños. Y tal vez puedo ayudar a lograr un cambio en las actitudes.
Nadine Labaki 


El viernes 2 de marzo se estrenó en España ¿Y ahora a dónde vamos?, una película coproducida por El Líbano y Francia y dirigida por una mujer, Nadine Labaki. Es su segunda película tras Caramel (2007). En un pueblo de El Líbano parece no ocurrir nada entre hombres y mujeres. La historia que se nos cuenta se centra en la llegada de la guerra y en la actuación disuasoria de las mujeres hacia los hombres para que no entren en esa guerra. Labaki hace una dura radiografía pero siempre contando con el humor como ingrediente fundamental para solucionar los problemas. Una actuación semejante a la que se da en Juan de los muertos (Cuba-España, 2011) Four lions (Reino Unido, 2010) o La banda nos visita (Israel-Francia, 2007)

CASO #31 Víctor Erice. El juego del tiempo en la ficción




Por si hay alguien que crea que no hay grandes directores españoles de cine pueden preguntar por Víctor Erice. No solo es uno de los genios españoles en el terreno de los largometrajes sino que tiene una joya en forma de cortometraje.

Se cumplen 10 años del homenaje que se hizo a la película Ten minutes older (1978) de Herz Frank usando como título el mismo nombre del cortometraje . Entre algunos de los directores invitados a que partcipasen estaban Kaurismaki, Herzog, Spike Lee, Bertolucci, Godard y Víctor Erice. Se les pedía como requisito un cortometraje de 10 minutos y que apareciese un reloj en algún momento. El corto homenajeado es un plano único en el que se recogen las miradas de unos niños que acuden a una representación de marionetas. Sin embargo, igual que hizo Val del Omar (otro de los grandes cineastas españoles) con sus fotografías de las Misiones Pedagógicas de la Segunda República, las miradas de los niños son un universo fascinante que con un mínimo de sensibilidad -por parte del espectador- consiguen dejarte pegado a la pantalla en busca de sus sentimientos y pensamientos. Toda una experiencia. Erice ya lo experimento antes en su segunda película, El espíritu de la colmena (1973).

De gustos hay mucho escrito en los videoclips

El polaco Rybczynski y el estadounidense Spike Jonze
Ya pasó con Had a bad day. Un videoclip puede ser una oportunidad fantástica para entender el lenguaje cinematográfico. Me voy a fijar en dos videoclips que entienden cada uno el cine de una manera antagónica. El arte de sus directores está en contar historias de una manera, visualmente, totalmente diferente: Rybczynski (Imagine de John Lennon, 1987) y Spike Jonze (California de Wax, 1995).

Imagine es una vuelta al pasado por muy moderno que parezca y California es un homenaje a la sintaxis del cine clásico. Me explico porque volver al pasado y clásico puede parecer lo mismo. Mucho más si vemos que lo que hace Rybczynski en Imagine parece mucho más moderno: marcar el crecimiento de una persona desde pequeña hasta mayor a través de diferentes cuadros. Wax por el contrario es un plano secuencia en el que la cámara acompaña a cámara lenta la estela de fuego de un hombre hasta tomar el autobús.

CASO #30 Blackthorn. Un western español

Se acercan los Oscar y los Goya y acaba de finalizar el festival Berlinage. Toca hoy hablar de una de las películas nominada a los Goya 2012: Blackthorn (Mateo Gil, 2011). Podría llegar a ganar el premio a mejor película, dirección, guión original, producción, fotografía, dirección artística, montaje y otras tres nominaciones más. Todas estas nominaciones (12) dan a entender que la Academia la ha tenido en consideración. Pero a algunos podría llamarle la atención por la factura, por la temática y porque a primera vista no parece llevar el sello de "cine español" que tanto le gusta a la Academia de Cine Español. No es una comedia alocada y sin sentido pasada de rosca y un poco oscena, ni es un dramón como La voz dormina (Benito Zambrano, 2011). Es sin más, y sin menos, una película canónica de género.

Con una muy buena factura (fotografía y localizaciones), Mateo Gil (este es su tercer tercer largometraje y el primero fuera de España) nos cuenta las andanzas de Blackthorn (Sam Shepard), un hombre que, tras una vida de forajido establecido en Colombia, decide volver a Estados Unidos. En el camino sufrirá el infortunio de encontrarse con  Eduardo Apocada (Eduardo Noriega), también forajido, que ha robado una buena suma de dinero. La historia de Blackthorn se repite en  Eduardo.
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